El omega-3 es un ácido graso poliinsaturado que nuestro organismo necesita para su correcto funcionamiento. Es un ácido graso esencial, es decir, tu cuerpo no lo puede producir por sí mismo, por tanto, debe ser ingerido en la dieta.
Este nutriente es fundamental para el adecuado funcionamiento de tus neuronas, tu sistema inmune y tu salud ocular.
Se pueden distinguir principalmente tres tipos de ácidos grasos Omega 3:
El ALA se encuentra principalmente en aceites vegetales como el de soya y canola, semillas como la chía y linaza y en frutos secos. Los DHA y los EPA se encuentran principalmente en el pescado y los mariscos y en menor proporción, en la yema de huevo.
El cuerpo puede sintetizar los Omega 3 EPA y DHA a partir del Omega 3 ALA, sin embargo, las tasas de conversión son muy bajas, alrededor del 4% para el Omega 3 EPA y el 2% para el Omega 3 DHA.
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Tu sistema inmunitario utiliza la inflamación como un mecanismo para combatir agresiones endógenas y exógenas. La inflamación es muy beneficiosa siempre y cuando ésta se desarrolle de forma controlada y acotada en el tiempo.
Sin embargo, hábitos disfuncionales descontrolan este mecanismo dando lugar a la inflamación crónica, es decir, una inflamación patológica que perdura en el tiempo y puede causar daños irreparables en algunos tejidos. De hecho, la inflamación crónica de bajo grado se cita constantemente como la base de todas las enfermedades.
Los ácidos grasos provenientes de tu dieta inciden sobre el mecanismo de la inflamación. Entre ellos, se encuentran los ácidos grasos omega 6 con potente acción inflamatoria mientras que los omega 3, por el contrario, participan en los procesos que modulan y resuelven los procesos inflamatorios de tu cuerpo.
Una de las recomendaciones para evitar el exceso de inflamación es mantener un equilibrio entre la cantidad de ácidos grasos omega 6 y los ácidos grasos omega 3. Idealmente, tu dieta debería mantener una relación Omega 6 / Omega 3 de 1:1 o máximo 4:1.
Sin embargo la dieta occidental estándar aporta cantidades altísimas de Omega 6 (aceites vegetales, maní, carne, huevos, y otros) no compensadas por ácidos grasos omega 3 (pescados azules, salmón, sardinas, linaza y chía, nueces). La literatura reporta dietas con relaciones de Omega 6 / Omega 3 de 20:1, lo cual representa un claro exceso del estímulo inflamatorio por parte de los Omega 6.
En consecuencia, se recomienda el consumo de suplementos de Omega 3 de calidad precisamente para promover el equilibrio Omega 6 / Omega 3 favoreciendo la modulación de la inflamación en tu cuerpo.