1. La spirulina NO es un alga
Aunque suele referenciarse como una micro-alga, es decir, alga microscópica, la sprirulina, es en realidad una cianobacteria.
Estrictamente hablando existen diferencias profundas entre ambos tipos de microorganismos. Para comprender tal diferencia es necesario considerar algunas bases de microbiología y botánica.
- Las cianobacterias pertenecen al reino mónera el cual comprende organismos unicelulares, es decir, células autónomas que no se organizan en formaciones más complejas. Genéticamente, las cianobacterias son organismos de tipo procariota, es decir, que sus células carecen de núcleo, y su información genética se encuentra libre en el citoplasma celular.
- Las algas pertenecen al reino protista el cual se caracteriza por poseer características intermedias entre los animales y las plantas. Las algas carecen de los distintos órganos que conforman las plantas.
Genéticamente, las algas son organismos de tipo eucariota, es decir, sus células poseen un núcleo bien definido el cual aloja su información genética. Las algas se presentan en formas unicelulares como el fitoplancton, y formas multicelulares como las algas marinas.
Pese a sus diferencias genéticas, los términos cianobacterias y microalgas suelen utilizarse como sinónimos, esto debido a que tanto las cianobacterias como las microalgas pueden realizar fotosíntesis, es decir, estos organismos sintetizan sus propios nutrientes a partir de la energía solar. Dichos nutrientes incluyen pigmentos como clorofila, ficocianina, algunas vitaminas, minerales y aminoácidos los cuales son aprovechados como suplemento nutricional.
2. Qué es la spirulina?
La spirulina es una cianobacteria, es decir, una bacteria que realiza fotosíntesis como lo haría una planta. El prefijo "ciano" significa verde-azulado. El término “spirulina” deriva de su estructura tal como se observa en el microscopio compuesta por filamentos en espiral.
Su clasificación como verde-azul se debe a que la spirulina se presenta en la naturaleza en ambos tonos dependiendo del pigmento predominante: en la espirulina verde predomina la clorofila mientras que en la espirulina azul lo hace la ficocianina.
La concentración y variedad de nutrientes de la spirulina depende de la especie y técnicas de cultivo. Sus principales componentes son:
- Aproximadamente el 60% de su contenido es proteína
- Minerales como el hierro, magnesio, potasio, selenio y fósforo
- Vitaminas A, K, E y parte del complejo B (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B8, B9)
- Fitonutrientes como la clorofila, ficocianina y carotenos.
3. Beneficios de la spirulina
Aún no existen estudios científicos exhaustivos que respalden totalmente los beneficios y mecanismos de acción de la spirulina. Sin embargo, varios estudios han encontrado beneficios relacionados principalmente con su efecto energizante, disminución del nivel de azúcar en sangre además de su acción antioxidante y antiinflamatoria.
Los principales beneficios de la spirulina son:
- Alto aporte proteico incluyendo todos los aminoácidos esenciales y algunos no esenciales con excelente biodisponibilidad
- Favorece la calidad de la sangre ya que es fuente de hierro altamente biodisponible. Su contenido de clorofila puede favorecer la oxigenación sanguínea y normalizar la presión arterial.
- Antioxidante y antiinflamatorio: La ficocianina presente en la spirulina azul es un antioxidante por sí mismo con gran capacidad de atrapar radicales libres, y además, activar los antioxidantes endógenos de tu cuerpo, como el glutatión y la superóxido dismutasa. La ficocianina también provee una acción antiinflamatoria ya que modula la respuesta inmune e inhibe la acción de ciertas moléculas inflamatorias (citoquinas) que promueven la inflamación.
- Desintoxicante y combate la fatiga: La clorofila, predominante en la spirulina verde, puede promover la desintoxicación gracias a su efecto quelante, es decir, su capacidad para atraer compuestos químicos tóxicos y metales pesados presentes en sangre formando moléculas que serán eliminadas a través del hígado y riñones. La clorofila también contribuye a la oxigenación de los tejidos del cuerpo mejorando la eficiencia en la producción de energía, combatiendo la fatiga crónica.